(Imagen: Recordatorio de la Función Principal, diseño de J. Cruz, impreso en los talleres hispalenses de Gráficas San Antonio)
Presidida por nuestro Consejero Espiritual el M. I. Sr. D. Eduardo Herreros Díaz, asistido por los Acólitos de nuestra Hermandad, tuvo lugar la solemne Eucaristía con la que celebramos, con el mayor fervor, la anual FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO, el día en que, los que en ella estamos integrados, renovamos los votos que están recogidos en nuestras Sagradas Reglas.

Asisitieron a tan importante acto nuestros Hermanos de Honor Dña. Isabel Cruz Poza y D. Raimundo Cruz Solís, acompañados de su hijo Joaquín, representaciones de las Congregaciones, Hermandades y Cofradías que nos son más cercanas, el que va a ser este año Pregonero de la Semana Santa en nuestra Hermandad en compañía de su esposa, y gran numero de hermanos, todos los cuales participaron en la protestación de fe.
Una vez terminada la ceremonia litúrgica, nos reunimos todos en los salones parroquiales, donde el Hermano Mayor nos dirigió unas palabras, pronunciadas con sus acostumbrados afecto y cercanía, para dar la bienvenida a los nuevos hermanos y felicitar a los que ahora cumplen cincuenta años de permanencia en la Hermandad, de la que ahora se cumplen setenta años de su fundación, además de resaltar la importancia de vivir la Pasión del Señor en profundidad, y dar testimonio de nuestra fe, con un mensaje evangelizador en la calle, mediante nuestra Estación de Penitencia del Jueves Santo.
Después de saludar al Pregonero D. Alfonso Arteseros, y ofrecer un presente a su esposa, el Hermano Mayor entregó un diploma a N. H. José Javier Revilla, por sus diez años como costalero, y sendos recuerdos a NN. HH. D. Enrique Romero, Dña. Gloria Pérez y D. José Laguna como reconocimiento a todos ellos por su plena dedicación a la Hermandad, así como a N. H. Dña. Macarena D'Ocón, que ha cumplido cincuenta años de permanencia entre nosotros.

Finalmente, y gracias como siempre al abnegado trabajo de las hermanas que se encargan de la intendencia, disfrutamos de un agradable refrigerio, y de un buen rato de fraternal y animada convivencia.
Enhorabuena a todos los que han hecho posible, con su trabajo y sacrificio personal, que esta celebración nos llene de reconfortante satisfacción, agradecemos sinceramente la incondicional colaboración de todos los hermanos, que de una u otra forma han participado en su preparación y brillante ejecución.
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